Economía circular en edificación: ¿por qué debemos pensar los edificios como bancos de materiales?

economía circular, edificación, arquitectura

¿Sabías que el sector de la edificación consume el 50% de todos los materiales extraídos a nivel global? Esto supone un consumo de recursos insostenible que pone en jaque la economía y el medio ambiente.

La economía circular es una respuesta eficaz a esta situación y, por lo tanto, se ha convertido en un requisito imprescindible para el sector de la edificación.

La escasez de materias primas y la necesidad de lograr un menor impacto ambiental han impulsado la implantación de los criterios de circularidad a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio. No se trata únicamente de emplear material reciclado en el proceso de fabricación, sino de ampliar nuestra visión a todo el edificio y a lo largo de todo su ciclo de vida. Es decir, debemos empezar a pensar en los inmuebles como enormes bancos de materiales.

Suena lógico, ¿verdad? Y, sin embargo, no es sencillo. En Europa, la tasa de recuperación y reciclaje de estos materiales se sitúa en el 89%, según datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente. En España estamos peor: la tasa de reciclaje se sitúa en el 37%.

El desconocimiento, la falta de una “cultura del reciclaje” en la construcción y la dificultad para recuperar ciertos materiales son importantes baches que habrá que superar.

¿Qué significa que un edificio sea un “banco de materiales”?
Para que un edificio funcione como un banco de materiales, se necesita conocer cómo ha sido construido, qué materiales lo componen y cuál es su ciclo de vida. Hablamos de ecodiseñar el edificio.

Más allá de plantear un inmueble “verde”, con tecnologías para una mejor eficiencia energética y medidas que reduzcan su impacto ambiental, el ecodiseño nos permite trazar una “biografía” del edificio y planear su final de vida. El uso de herramientas digitales, como BIM, facilitan enormemente este trabajo ya que permiten tener información de cada uno de los componentes, así como de su impacto ambiental.

Además, desde la Unión Europea también se está trabajando en el desarrollo de herramientas estandarizadas, como el Pasaporte Digital de Producto o el Libro Digital del Edificio, que permitirán seguir avanzando en esta idea del edificio como banco de materiales. 

  1. Pasaporte de Digital de Producto: Bajo las nuevas reglas de ecodiseño europeas, los materiales contarán con un Pasaporte Digital de Producto (DPP), donde se detallarán sus componentes, instrucciones de mantenimiento y opciones de reciclaje. Toda esta información se evalúa con Level(s), el marco oficial de la UE para medir emisiones de carbono y gestión de residuos.
  2. El Libro Digital del Edificio (DBL): La Comisión Europea impulsa el Digital Building Logbook, un archivo basado en BIM donde se recoge toda la información útil para el desmontaje del edificio, detallando qué elementos estables e inocuos se pueden recuperar.
    Sabiendo exactamente qué hay dentro del edificio, el siguiente paso es saber cómo ensamblarlo. Ahí es donde entran la industrialización y las nuevas tendencias."

Industrialización y nuevas tendencias
La construcción industrializada es una tendencia que está ganando peso en los últimos años. Este modelo constructivo permite ahorrar costes en obra, tiempo de ejecución y evita el desperdicio de materiales. Además, facilita un mayor control sobre todo el proceso, minimizando errores, reduciendo el impacto ambiental y planificando el ciclo de vida del edificio y su desmontaje al final del mismo.

Firmemente ligada a la construcción industrializada, encontramos la metodología del Diseño para el Desmontaje (DfD). Esta establece que la estructura, la fachada y las instalaciones se unan mediante conexiones secas y mecánicas (como tornillos, pernos o sistemas de encaje) en lugar de fijaciones químicas (morteros o colas). Al final de su vida útil, el edificio simplemente se desatornilla y elementos como vigas, fachadas, tuberías, etc. se recuperan para ser reutilizados directamente en otra obra o para ser reciclados de forma limpia, sin perder su valor de mercado. De esta manera se ahorro tiempo, dinero y se reduce el impacto ambiental de estas instalaciones.

¿Y qué ocurre con los materiales complejos como aislantes, yesos o soluciones de pegado y sellado?
El sector está trabajando en el desarrollo de tecnologías que faciliten la recuperación de estos materiales. Iniciativas como VALDESC, impulsado por Tecnalia con el apoyo de un consorcio de 11 empresas del sector, abordan el tratamiento de estos residuos para evitar su final en un vertedero. El objetivo es el reciclaje de estos materiales, pero también el crear conciencia sobre la calidad, seguridad y alto valor técnico de los productos procedentes del reciclaje.

Es evidente que si queremos avanzar en circularidad en construcción entender y tratar al edificio como un banco de materiales será clave. Así lo ven desde Europa, donde se está impulsando este cambio, y así lo percibe el sector, que está apostando por la introducción de nuevos mecanismos para la fabricación de los componentes, pero también para el diseño de los edificios. Este será el gran desafío para las futuras generaciones de arquitectos y arquitectos técnicos.

 

 

 

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Es una respuesta eficaz a esta situación y, por lo tanto, se ha convertido en un requisito imprescindible para el sector de la edificación

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